Por qué visitar
- Es el rincón más tranquilo de la Kasbah: un lugar para sentarse tras la subida por las callejuelas azules y blancas. Los franceses lo trazaron en un estilo andalusí-morisco hace un siglo y, aunque las plantas cambian, su estructura básica (setos de boj, naranjos, una terraza superior y otra inferior, un pequeño estanque) sigue siendo la misma.


