El mausoleo de Moulay Ismail guarda la tumba del sultán que hizo de Mequinez su capital y gobernó Marruecos durante 55 años, de 1672 hasta su muerte en 1727. Construido dentro de su kasbah imperial y terminado en 1703, es uno de los pocos monumentos religiosos de Marruecos en los que pueden entrar los no musulmanes, que acceden a los patios y la antesala antes de la sala del sepulcro. El interior está ricamente decorado con zellij, yeso tallado y cedro pintado, y la cámara del sepulcro alberga lápidas de mármol y dos relojes de pie que, según se dice, fueron un regalo del rey Luis XIV de Francia. Sigue siendo un lugar de peregrinación activo además de un importante sitio turístico.